Chillón tiene una superficie de 206,70 km² con una población de 2.042 habitantes, y está situado en el extremo suroccidental de la provincia de Ciudad Real, en el límite con Andalucía y Extremadura.



HISTORIA

En la PREHISTORIA aparecen las primeras manifestaciones del hombre sobre nuestra tierra, prueba de ello son las pinturas rupestres de arte esquemático existentes en la sierra de la Virgen del Castillo, entre otros sitios, así como el hallazgo de una estela decorada de la Edad del Bronce que fue entregada al Museo Provincial de Ciudad Real, donde puede ser visitada actualmente.

En ÉPOCA ROMANA es cuando Sisapón, del que hay noticias desde el siglo IV antes de Cristo, comienza a hacerse famosa como dueña de un preciado patrimonio, sus criaderos de cinabrio. La existencia de esta ciudad se conoce por los escritos de diferentes autores clásicos, como Claudio Ptolomeo, que sitúa a Sisapón en Oretania, o Antonino Pío, que sitúa a Sisapón en su itinerario, como la última mansión de Beturia, en la calzada romana que desde Mérida conducía a Zaragoza.

Durante la CONQUISTA MUSULMANA, la zona perteneció al Llano de las Bellotas, momento en el cual se construyeron el Castillo de Aznaharon, el castillo de la ermita y el Castillo de Chillón. Hacia el año 1155 Alfonso VII conquistó el territorio, pero volvió a caer en manos almohades en 1195 tras la batalla de Alarcos, para ser conquistado definitivamente por Fernando III el Santo en 1227.

El rey Enrique II, el de las Mercedes, regaló la villa a su hermano el conde don Sancho y más tarde pasó a dominio de D. Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles, quien la compró por 6.000 doblas de oro.

El castillo de Chillón está situado en el casco urbano, que tras la conquista cristiana pasó a llamarse Castillo de los Donceles, y que posteriormente fue convertido en Iglesia Parroquial de San Juan Bautista y Santo Domingo de Silos, grandioso edificio de tres naves y artesonado mudéjar, del siglo XVI. El alcaide de los Donceles, Diego Hernández de Córdoba, consiguió derrotar y hacer preso al Rey moro de Granada, Boabdil, ganándose 64 banderas que fueron entregadas al Rey Católico.

En este castillo se reunieron en 1318 los Maestres de las Órdenes Militares de Calatrava, Santiago y Alcántara, acordando estar unidos y defender conjuntamente la zona.

CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA PARROQUIAL.- Existen motivos para considerar que anterior a la Iglesia actual se levantó otra iglesia de menor dimensión, que estuvo enclavada en un Castillo que, por apelativo de sus dueños, se denominó “Castillo de los Donceles”.

La segunda y actual iglesia comenzaría a construirse a comienzos del siglo XVI con la construcción del crucero, cuyo posible arquitecto fue Hernán Ruiz I, sucediéndole su nieto Hernán Ruiz III, arquitecto que proyectó la reconstrucción del resto de la iglesia, de la cual hay constancia de visita de obras.

De Hernán Ruiz I, o por lo menos de su estilo, es el crucero gótico del templo parroquial, cuya posible fecha de construcción se sitúa entre 1502 y 1547. Hernán Ruiz I ha sido calificado como goticista tardío y fue el maestro mayor de la catedral de Córdoba. De Hernán Ruiz III es el resto de la iglesia, es decir las tres naves que en posición longitudinal componen el edificio. Su estilo es renacentista expresado en los arcos interiores de medio punto y en las portadas.
Los muros son de mampostería recibida con mortero de cal donde se intercalan algunas hiladas de ladrillo de galleta.

El tejado está dispuesto a dos aguas en la nave central y con una vertiente en cada una de las naves laterales, no quedando bien resuelto el encuentro de las naves laterales con el crucero. La estructura de la cubierta de las naves laterales está constituida por correas de madera de pino, listoncillos que cruzan a las correas y tablero de madera sobre la que se dispone la cobertura de teja curva árabe cogida con barro.



La estructura de la cubierta de la nave central está formada por un artesonado de arte mudéjar, realizado en carpintería a lo blanco, presentando en las incrustaciones de madera blanca una diversa gama de lazos, y alterna esta técnica con dibujos de flores exóticas y de vivos colores, siendo los más utilizados el negro, rojo, azul y verde. Su fecha de construcción podría ser la segunda mitad del siglo XVI.

El templo parroquial fue declarado en 1991 Bien de interés cultural con la categoría de Monumento (Decreto 175/1991 de la Consejería de Educación y Cultura).

FÁBRICA DE PAÑOS.- Chillón era por entonces una población floreciente, no sólo por el trabajo de sus hombres en la mina y por la agricultura y la ganadería, sino también por su fábrica de paños dedicada al curtido de pieles. En el año 1406 esta fábrica era mencionada en una pragmática de Enrique III, el cual, tasando varios géneros que se vendían en el reino, puso la vara de paño de Chillón a 60 maravedís, precio igual al de Gante y más alzado que el de Bruselas y Bombay, tasados a 50 maravedís viejos.

En el siglo XV, durante la GUERRA DE SUCESIÓN EN LA CORONA DE CASTILLA, Chillón luchó siempre en el bando de los partidarios de doña Isabel y por ello, terminada la contienda los Reyes Católicos premiaron esta adhesión a la persona de la Reina concediendo a Chillón Carta puebla de población y el preciado título de Muy Leal. Posteriormente, la Villa y su término pasaron a manos del Duque de Medinaceli, hasta el año 1799 en que esta Casa la vendió a la Corona.

SITUACIÓN DE CHILLÓN EN 1579 (Relaciones Topográficas de Felipe II).- Villa con unos 800 vecinos. “Ante de ahora ha tenido algunos más vecinos que al presente y esto es porque de antes el obrage y trato de paños que era la cosa más principal de que la gente del vivía ha venido en quiebra y por esta causa no está tan en llenado de gente como solía”.
El pueblo estaba sobre una loma poco alta y no estaba cercado. Sus edificios estaban construidos de piedra, ladrillo y tapias de tierra, no existiendo edificios costosos ni curiosos. Tampoco había edificios antiguos,
“ni rastros de letreros ni antiguallas de que se deba hacer memoria ni hay noticia de tal”.

Tenía Chillón muy buenas fuentes y abundantes de agua. La fuente Vieja a la parte de oriente cincuenta pasos de la villa poco más o menos. Hacia el mediodía estaban la fuente Nueva, a unos cien pasos de la villa, y la Angorrilla, con un agua muy delgada que se aplicaba a los enfermos.

Existían dos dehesas boyales, una al mediodía denominada Dehesa de la Pared, con abundante pasto y arboledas de carrascos y alcornoques, y otra al norte, la Dehesa del Campo, también con carrascos y algunos alcornoques.

El pescado que se consumía en la villa venía de Sevilla y Málaga.
Existían personas que trabajaban la lana merina y hacían paños y otros eran labradores, sastres, tenderos, zapateros y tintoreros. Había gran cantidad de viñas y se criaban cabras, ovejas y vacas.



Los enterramientos existentes en la Iglesia Parroquial eran linajes de esta villa y de la fábrica de la iglesia, no existiendo enterramientos de mayorazgos ni caballeros notables de que se deba hacer mención.

Existían dos hospitales: uno para pobres forasteros fundado por un vicario que hubo en la villa llamado Juan Bernal, y otro para mujeres pobres que dejó una señora llamada doña Isabel.
Ermitas existentes: Virgen del Castillo, San Sebastián, Santa Catalina, Santa Brígida, San Juan Bautista, Santiago, San Ildefonso, y Santa Marta.

Existían dos conventos: de Monjas Dominicas, con 40 monjas, y el de Franciscanos, con 15 frailes, entre los cuales había predicadores, confesores y de misa.

SITUACIÓN DE CHILLÓN EN 1783-84.-

Fuentes: fuente vieja, fuente nueva, mantequilla, pilarejos, huerta de zarcero, esperilla, madroñal, alisedas, puerto mellado, puerto y herrumbrosa.

Dehesas: de la pared y del campo.

Castillos: El Castillejo, Aznaharón, Nuestra Señora del Castillo y el de los Donceles.


• Ermitas: ha habido en el término nueve ermitas. Se han arruinado Santa Marta, en las Alisedas; San Juan, en el valle de su nombre; San Ildefonso, en la vega de San Ildefonso; y Santa Catalina al oriente, en un cerro a la vista del pueblo. Existían aún las de Santa Lucía y Santa Brígida aunque sin culto. Las que tenían culto eran las de la Virgen del Castillo, Santo Cristo de la Caridad, y San Sebastián.

Sobre el convento de Franciscanos nos dice Fray Cayetano que era un convento muy decente y de los más acomodados de la Provincia. Los religiosos tienen la asistencia de Chillón, Almadén y otros pueblos de la comarca y son muy ejemplares y observantes. Su fama llegó al Rey Carlos III, quien les escribió una carta llena de piedad, de amor paternal y de agradecimiento por sus contínuos desvelos por el bien de las almas.

El convento de Dominicas ya no existía en tiempos de Fray Cayetano, pues las monjas se fueron a su convento de Almagro en el año 1770.

Hospitales: uno para pobres caminantes con competentes y separadas viviendas, otro para mujeres pobres del pueblo que no tengan casa o para vivir de arrendamiento, y un tercero para enfermos con cinco camas.

Los Palacios de Guadalmez, aldea aneja a su jurisdicción, situada al mediodía a dos leguas de la villa, en una gran llanada cerca del río Guadalmez. Su iglesia parroquial estaba dedicada a San Sebastián, y una ermita a Nuestra Señora de los Remedios.





EL PUENTE DE CARLOS IV.- Fue construido en el año 1795 y permitió mejorar las comunicaciones con Almadén. Sabemos de su construcción por una inscripción que estaba colocada en el puente:

SE HIZO EN EL AÑO DE 17 ? EL VII DEL REINADO DEL S. D. CARLOS IV, SIENDO GO BERNADOR DEL ALMADEN I DE ESTA VILLA EL S. DN. JOSEF DE ROJAS I HIERRO CAVALLERO DEL ORDEN DE CALATRAVA DEL CONSEJO DE SU MAGESTAD.

A pesar de que las dos últimas cifras del año son ilegibles, sí sabemos que es el año séptimo del reinado de Carlos IV (1788- 1808).

Durante la EDAD CONTEMPORÁNEA la villa de Chillón sufrirá los avatares que marcaron los principales acontecimientos de la historia de España, es decir, la guerra de la Independencia, las guerras carlistas, el proceso desamortizador, la llegada del ferrocarril, la Revolución de 1868, la Primera República, la Restauración borbónica, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la guerra civil.

Sin embargo, de todos estos acontecimientos sólo están estudiados los pertenecientes al siglo XX, encontrándose en proceso de investigación los pertenecientes al siglo XIX.

No obstante, podemos conocer la situación en la que se encontraba Chillón a mediados del siglo XIX, cuando Pascual Madoz escribió su obra “Diccionario geográfico, histórico y estadístico de España y sus posesiones de Ultramar” (1847). Los datos siguientes están tomados de esta obra.

Villa situada en una loma y rodeada de ásperas y elevadas sierras, de las cuales las que corren por el Norte son llamadas del Castillejo. Es de clima templado pero enfermo por el trabajo de las minas de azogue. Tiene 367 casas en nueve calles y dos plazas, casa de ayuntamiento, pósito, carnicería, cárcel, escuela de niños poco concurrida porque son puestos a trabajar con preferencia, escuela de niñas, casa de caridad con siete casitas alrededor de un patio para dar habitación a viudas pobres y un hospicio para pobres transeúntes.

La iglesia parroquial, dedicada a San Juan Bautista, es un buen edificio de tres naves y bastante capaz. Hubo en ella varios enterramientos particulares cuyas lápidas con motivo de haber embaldosado la iglesia se encuentran fuera de ella. Existían dos curas, uno vicario y otro rector, perpetuos y de oposición. Se encuentra también en el pueblo una ermita con el título de Santo Cristo de la Caridad y las arruinadas de San Sebastián, Nuestra Señora de Gracia, Santa Brígida y Santo Domingo de Silos, en el egido de Puertomellado.

Se surte de aguas potables en una fuente situada al extremo Este de la población, con dos caños abundantes, otra al Sur, una charca al Norte, y los pozos de las casas. Junto a la primera fuente hay un puente de tres ojos costeado por el establecimiento de las minas de Almadén para facilitar la entrada y salida, que en tiempo de lluvias interceptaba un arroyo que rodea la villa por la parte del Norte donde tiene otro pequeño puente de un solo ojo.

El término comprende 33.840 fanegas y 10 celemines de tierra, que se distribuyen de la forma siguiente: 507 fanegas de viña, 93 de parrales, 4.515 de pasto y matorral, 900 en dehesa de encinar, 2.099 en encinas fuera de dehesa, 495 y 6 celemines en tierra cercada, 5.587 en cuatro hojas para sembradura, 9.499 y 6 celemines de tierra montuosa, y 44 y 10 celemines de regadío.

En su término se encontraban dos canteras, una de piedra de granito para molinos, y otra de jaspe en el sitio de Puertomellado de la que se han construido varias portadas de casas, y las columnas de la capilla mayor y colaterales de la parroquia.

Existían tres fuentes minerales ferruginosas: la Herrumbrosa, otra en el puerto de las Alisedas, y otra en el Peralejo.

El terreno es de montes pardos y chaparros, y tiene cuatro dehesas: la de la pared y la del campo, propias de la villa, otra perteneciente a la aldea, y la de San Ildefonso, de propiedad particular. Hacia el oeste hay un valle que se extiende una legua poblada de viña, especie de plantío que ha disminuido en gran manera.

Los caminos son vecinales y malos. El correo se recibe de Almadén.

Produce trigo, cebada, centeno, semillas, vino, aceite, hortalizas y algunas frutas. Se mantiene ganado vacuno, lanar, cabrío y de cerda, y abundan la caza mayor y menor. La industria se reduce al trabajo de las minas, donde se ocupan gran parte de los vecinos, el servicio de los hornos de destilación del azogue, y surtido de combustible.

Tiene 483 vecinos (2.415 almas) y un capital imponible de 120.000 reales.”



Ya en el siglo XX, concretamente en el año 1927, la aldea de Guadalmez consiguió segregarse de Chillón perdiendo con ello 7.190 hectáreas de su jurisdicción territorial, quedando el municipio de Chillón con 20.670 hectáreas.

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